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Ley de Drogas, parte 1: Sustancias Prohibidas

Por | Categorías: Ley 20.000, Penal

Todos sabemos que la ley no trata de igual forma a la persona que se toma una piscolita (o dos, o seis) que a la persona que consume marihuana. También tenemos claro que no es lo mismo traerse un cartón de cigarros del extranjero que traer ovoides de cocaína encapsulados en el estómago.

No nos haremos cargo (todavía) del debate en torno a por qué el Estado, por medio de las leyes, persigue a los consumidores o comercializadores de ciertas sustancias y al mismo tiempo (y sin ni siquiera arrugarse) tolera el consumo y comercialización de otras sustancias que producen similares efectos. Por el momento, en esta entrega que dividiremos en 3 partes, nos limitaremos a explicarle a Ud. cuales son los alcances de la actual normativa que regula la situación de las drogas en nuestro país.

La ley que en cuestión, para que usted sepa, es la Ley 20.000 (ver Ley completa), y así la llamaremos de aquí en adelante.

Las Sustancias Prohibidas

A través de sus distintos artículos, la Ley 20.000 va mencionando distintas categorías de sustancias respecto de las cuales prohíbe determinadas conductas. Sin embargo, siempre se puede discutir qué sustancias concretas forman parte de cada categoría.

Para evitar esta discusión y zanjar el asunto, existe una norma distinta a la ley 20.000, que la complementa: el Decreto 867 (ver Decreto completo).

¿Cómo opera esta dupla “Ley 20.000-Decreto 867”?

La pega de la Ley 20.000 (en el ámbito de la descripción de las sustancias prohibidas): señala las características generales de las sustancias que serán reguladas.

La pega del Decreto 867 es señalar cuáles sustancias en particular integran cada una de las categorías que señala la Ley 20.000. Por tanto, si usted quiere saber en concreto que sustancias son reguladas por el Estado, póngale ojo a la lista que este decreto establece (le advierto desde ya, es bien larga)

Pero ¿por qué tanta ley para allá y decreto para acá? Porque el decreto es más rápido y fácil de modificar que la ley, y así el decreto permite actualizar la lista de sustancias controladas sin necesidad de cambiar la ley (que, como usted se imaginará, es un leeeento proceso).

Por una parte puede ser bueno, pues agiliza la incorporación de las nuevas sustancias que se van creando periódicamente y así mismo eliminar del listado, aquellas sustancias que deseen ser excluidas del control estatal (lega, legalización).

Sin embargo, esta fórmula se ha criticado bastante, puesto que el decreto, al no ser redactado y aprobado por el parlamento sino directamente por el poder ejecutivo, vuelve imposible debatir sobre su contenido, dificultando la discusión pública en torno a cuales sustancias debieran formar parte de la lista y los motivos para incluirlas o excluirlas de ésta.

Dicho esto, acá va una lista que describe las categorías abstractas señaladas por la ley 20.000, y algunas sustancias concretas que el Decreto 867 incorpora en cada una, a modo de ejemplo:

  1. Sustancias o drogas estupefacientes o sicotrópicas productoras de dependencia física o síquica (se distinguen 2 subcategorías):
    • Aquellas capaces de provocar graves efectos tóxicos o daños considerables a la salud, como por ejemplo Anfetaminas, Cannabis en todas sus variantes, Cocaína, Heroína, Metanfetamina, Opio y LSD (por favor, con S, el LCD grande que usted tiene en el living es otra cosa).
    • Aquellas que no provocarían el efecto anterior como por ejemplo el Clonazepam, Hoja de Coca (la misma que Ud. masticará como vaca si viaja a Bolivia para no sentirse como el ajo), Diazepam, Morfina, entre otras.
  2. Precursores o sustancias químicas esenciales o hidrocarburos aromáticos, como por ejemplo el Benceno, Cloroformo, Tolueno, entre otras.
  3. Especies vegetales productoras de sustancias estupefacientes o sicotrópicas, como por ejemplo Cannabis Sativa L, Cacto Peyote, Khat, Hongo Psilocide, entre otros.

En la próxima entrega de esta serie veremos qué conductas particulares se prohíben respecto de cada una de estas categorías de sustancias, pues no toda conducta vinculada a estas sustancias está prohibida.

Por ahora, le dejo un par de preguntas para que les dé vueltas (bienvenidos sus amables comentarios):

¿Qué le parece que sea un decreto, que no es objeto de discusión parlamentaria y por tanto, es redactado sin que haya debate sobre su contenido, el que señale que sustancias concretas se consideraran como drogas, y no sea la propia ley?

¿Qué le parece que sustancias como la hoja de coca estén incorporados en la lista de sustancias estupefacientes, pero otras como el alcohol no lo estén?

Hasta la próxima.